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Amanda, amando

Por Chávezcamacho - 28 de Enero, 2007, 18:57, Categoría: Chávezcamacho

Amanda, amando

Chávezcamacho

Para Amanda,
tan impredecible como la lotería.

Inevitablemente se escucharon rodar sus lágrimas.
Amanda las trató de ocultar, fue demasiado tarde porque él, antes de salir de la casa volteó por última vez como si el estruendo de aquella avalancha que bajaba vertiginosamente por las mejillas lo previnieran de una catástrofe.

Tamales oaxaqueños... tamales calientitos... tamales oaxaqueños.... tamales calientitos; el celular de Amanda comienza a sonar con ese tono que tanta gracia le hace. Es un mensaje de él: Ke t parece si nos vmos en tu ksa a las 8.
Sip.
Ha confirmado la cita.

Aún faltan cinco horas para el encuentro. Amanda se ve en el espejo de cuerpo completo. Se contempla. Se acerca hasta tenerse frente a frente y lo comprueba: su maquillaje necesita una retocadita. En su mente se abren las puertas del gran vestidor y lo comienza a recorrer para seleccionar la ropa exacta que ella quiere lucir para cuando él llegue.

Tamales oaxaqueños... tamales calientitos... tamales oaxaqueños: Ke tal salir a cenar.
Sip.
Ha confirmado la cena.

Amanda regresa a su lugar la ropa que ha sacado porque no es lo mismo quedarse echadotes en el sillón platicando que salir con él a un restaurante. Blusa, falda, botas, chamarra, sombras, delineador, labial, ideales para lucir bien fuera de casa. Se da los últimos arreglos en el peinado, aunque faltan dos horas.

Tamales oaxaqueños... tamales calientitos: Ke tal mejor cine.
Sip.
Ha confirmado el cine.

El espejo de cuerpo completo le indica que ese maquillaje y esa vestimenta no son las adecuadas para estar entre palomitas, nachos, hot dogs y megavasos con refresco. Crema, algodón, agua y jabón lo han solucionado. En la cama coloca su ropa y la ilusión de pasar una buena velada rodeada de deliciosos aromas, hipnotizante murmullo de voces y tintineos de copas.
Amanda nuevamente está lista, todo en su lugar y en su lugar todo para pasar dos horas o dos horas y media viendo la película que tanto le recomendaron que no vea, pero él, seguramente llegará con los boletos para esa función.

Tamales oaxaqueños: Llego un poco + tarde. Beso.
Ok.
Ha confirmado la impuntualidad.

Aprovecha para darse una arreglada en las uñas.
8:15.
Nuevamente Amanda está frente a frente en el espejo revisando que todo se encuentre en orden, porque él llegará de un momento a otro.
8:45.
Intenta mandarle un mensaje telefónico pero se arrepiente. Lo quiere tanto que Amanda amando es tolerante.
9:30.
Muy despacio va al pequeño espejo de marco verde que está junto a la puerta de la entrada. Se ve detenidamente su cara. La mirada la tiene seria.
Tamales oaxaqueños... tamales calientitos... tamales oaxaqueños....
De un paso llega hasta la mesa de la sala donde se encuentra su bolsa. El celular le continúa diciendo cómo se encuentran los tamales oaxaqueños. Por fin lo tiene entre sus manos: Para que usted esté más cerca de sus seres queridos, registre un número fijo y hable todo lo que quiera por tan sólo $5.00 la llamada, más IVA.
10:15.
El televisor encendido es el dique de contención que ha impedido que por el coraje se desborden las lágrimas de Amanda. Ella, amoldada en el sillón amarillo, lo mira sin mucha importancia mientras casi de forma automática su mano agarra uno tras otro los chocolates rellenos de menta.
10:30
El timbre suena. Amanda se levanta. Abre la puerta y retrocede unos pasos. Él entra y muestra su mejor sonrisa pero ve que algo no está bien; esa mirada de ella exige se le dé una explicación.
Él piensa que mañana será otro día y las cosas estarán mejor con Amanda. En silencio da la media vuelta y comienza a caminar.

Inevitablemente se escuchan rodar sus lágrimas.
Amanda las trata de ocultar, es demasiado tarde porque él, antes de salir de la casa voltea por última vez como si el estruendo de aquella avalancha que baja vertiginosamente por las mejillas le previniese de una catástrofe. No le ve las lágrimas. En el aire un florero que se aproxima velozmente hacia él le impide ver aquel rostro de su amada Amanda.

Tamales oaxaqueños... tamales calientitos...

Amanda sonríe. Apaga la luz y se duerme con la seguridad de que él, no volverá a llegar tarde.

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